INFORME FINAL

 

INVESTIGACIÓN DOCUMENTAL Y DE CAMPO          Informe final

El desarrollo alimentario y políticas públicas en México (2010-2017). El caso del sistema alimentario de los insectos comestibles:  hormiga chicatana, escamoles, jumiles, chapulines y gusano rojo de maguey

Martha Gabriela Bayardo Ramírez
10-06-2018

ÍNDICE




















1.                INTRODUCCIÓN



El tema que nos ocupa en el presente, es el desarrollo alimentario y políticas públicas en México (2010-2017). El caso del sistema alimentario de los insectos comestibles:  hormiga chicatana, escamoles, jumiles, chapulines y gusano rojo de maguey, dado que el estado que guarda el avance teórico-conceptual, práctico, académico e incluso legislativo sobre el patrimonio gastronómico de México y su relación directa con los diferentes modelos políticos en materia alimentaria adoptados por los dos últimos sexenios de gobierno mexicano -la seguridad alimentaria- es insipiente.
La falta de un inventario que nos permita conocer qué recursos tanto palpables como impalpables conforman el patrimonio gastronómico a nivel institucional y público, no permite considerar a éste como un sujeto de derecho a pesar de su riqueza y eficacia según da muestra nuestra historia alimentaria. Esta carencia tampoco nos permite saber de qué está hecho dicho bien, en qué estado se encentran cada uno de sus recursos, sujetos y procesos que lo conforman; como poder estimar el nivel de perdida alimentaria que hemos sufrido en nuestro país.    
Lo planteado anteriormente representaría para nuestra investigación, que los campos de indagación que se han definido y relacionado directamente son escasos, muestra de ello, es el tema que nos ocupa respecto a la riqueza alimentaria de las prácticas de los sistemas tanto de producción como de consumo alrededor de los insectos comestibles heredada por las diferentes culturas prehispánicas del territorio que hoy conforma México y su consideración u omisión en el nivel de desarrollo alimentario moldeado por las políticas públicas en materia alimentaria de los dos últimos sexenios en nuestro país.
A partir de analizar el estado que guarda el tema, se pretende abonar desde una perspectiva multidisciplinaria la existencia del patrimonio gastronómico de México considerando sus recursos para observar hasta qué punto el proceso de producción y consumo actual de insectos comestibles utiliza todo el potencial que ofrecen estos ingredientes sustanciales en la cultura gastronómica tradicional mexicana, y señalar si la estructura agropecuaria favorece el flujo de forma funcional para que México consolide el desarrollo de un proceso alimentario con estructura autosuficiente. 

2.                OBJETIVO GENERAL

Todo este esfuerzo general persigue ofrecer un nuevo pensamiento y conocimiento para la necesidad de contar en México con un paradigma sobre el proceso de desarrollo alimentario que guíe el compromiso del Estado Nación para regular la orientación y contenido de las políticas públicas en materia alimentaria, dada su relación con la soberanía del país. Para ello, se quiere ofrecer una nueva mirada que integre elementos no considerados hasta el momento por las políticas públicas mexicanas en materia alimentaria, como la consideración del valor del patrimonio gastronómico de México como una pieza clave para el desarrollo endógeno en materia alimentaria del país, con una propuesta de un proceso de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente con la pretensión de que éste sierva como referente para establecer los objetivos de políticas alimentarias mexicanas.
 

2.1.           Objetivos específicos

·                 Explicar los elementos que componen el patrimonio gastronómico de México y su relación con el proceso de desarrollo alimentario del país.
·                 Examinar la estructura agropecuaria de México para evaluar su aportación al proceso de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente del país, considerando el caso de los insectos comestibles:  hormiga chicatana, escamoles, jumiles, chapulines y gusano rojo de maguey. 
·                 Juzgar la orientación y contenido de las políticas públicas en materia alimentaria de México para confrontar su aportación al proceso de desarrollo alimentario del país.   
·                 Proponer un modelo de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente que guíe la orientación y contenido de las políticas públicas alimentarias en México.
·                 Identificar el uso del patrimonio gastronómico de México dentro de la posible propuesta de desarrollo alimentario autosuficiente para el país.

3.               METODOLOGÍA
El método más conveniente para el desarrollo de la futura investigación es el abstracto deductivo, ya que mediante la abstracción científica se podrá hacer la disección de cada una de las partes que intervienen en el problema que nos ocupa para poder identificar entre éstas la que juega el papel de fundamental, según su categoría causal; su valor y poder de uso; simbolismo; límite y alcance en el período de tiempo del 2010 al 2017, para finalmente proponer un modelo que represente la causa profunda del problema. 
Se estima que una vez conocido lo fundamental en términos de lo causal, concomitante y funcional se hará mediante la deducción científica la integración de cada uno de los elementos que se han separado para proponer una representación de nuestro tema de estudio más apegada a la realidad y plantear una propuesta que permita sumar un elemento que contribuya al equilibrio del problema alimentario de nuestro país.
En relación a los conceptos que se evidencian como esenciales en los documentos seleccionados como los más completos y relevantes para el desarrollo de nuestro tema son: seguridad alimentaria, insectos comestibles en México, patrimonio gastronómico, proceso de desarrollo alimentario y políticas públicas alimentarias.
Para enumerar los referentes mejor logrados como antecedentes de este trabajo nos referimos a algunos:  
·     Martha Bayardo, plantea que para alcanzar la soberanía alimentaria de México es básico reconocer e integrar como un elemento fundamental el patrimonio gastronómico del país; a través de dimensionar, posicionar y visibilizar desde el ámbito público su existencia como sujeto de derecho.
·     José Juárez, en su libro Nacionalismo culinario, examinó de forma exhaustiva hechos históricos que permitieron la consolidación de la gastronomía mexicana en donde la participación del gobierno y la sociedad fueron fundamentales.
La aportación de este documento permite argumentar que la toma de decisiones a nivel gubernamental es una pieza significativa para la salvaguarda del patrimonio gastronómico de México.
·     El Comité del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Seguridad Alimentaria y las Comisiones Unidas del Campo, en el texto “Memorias de los foros para la transformación y modernización del campo”, de la LXII Legislatura Cámara de Diputados, se compila el análisis y reflexiones de 79 especialistas que trabajan en cualquiera de los eslabones o instancias del sistema alimentario de México, sobre los distintos temas del estado que guarda el andamiaje institucional vinculada con el sistema de planta productiva de alimentos y bebidas del país.
Este documento resulta importante pues señala la figura del valor social, cultural, económico y político que tienen los diferentes recursos del patrimonio gastronómico de México, desde la perspectiva de la población del sector agropecuario.
·     Gerardo Torres, Héctor Ramos y Mario del Roble, coordinan los textos de corte académico en el que se considera ampliamente el tema de los sistemas agroalimentarios localizados (SIAL) en México a partir de la década de los años cincuenta del siglo pasado.
En este texto se muestran los resultados de diferentes investigaciones en torno a la aportación de la acción colectiva en la formación de territorios y el proceso de desarrollo rural bajo el enfoque de la importancia de los SIAL como una alternativa para enfrentar tanto la pobreza, la inseguridad alimentaria, como algunos temas vinculados al deterioro ambiental de las zonas de este sector.
Con respecto a nuestra investigación, nos permite presuponer la importancia y función de un inventario gastronómico en la posible labor gubernamental para impulsar y fortalecer los SIAL.
·     Torres Torres en su obra La canasta básica, apunta sobre los diferentes enfoques de uso que pueden emplearse al considerar su especificidad alimentaria como un indicador de estudio de desarrollo económico, el nivel de pobreza y el nivel de desarrollo humano para la formación de políticas públicas en México.
Su estudio permite comprender desde la perspectiva económica los cambios sufridos en México sobre por los sistemas tanto productivo como de consumo de alimentos y bebidas desde la perspectiva económica; para nuestra investigación éste es un documento resulta significativo por el hecho de permitirnos completar la arista de nuestro tema desde una perspectiva económica.
·     En el libro coordinado por Torres Torres Implicaciones regionales de la seguridad alimentaria en la estructura del desarrollo económico de México, se observa entre los diez diferentes estudios centrados en el tema de seguridad alimentaria y sobre el análisis de lo que ha significado para nuestro país pasar de la autosuficiencia alimentaria a la seguridad alimentaria desde un punto de vista económico y sus repercusiones colaterales como son la salud, el medio ambiente, cultura y la política.
·     Santos Baca en su libro El patrón alimentario del libre comercio presenta los resultados de la investigación sobre los factores económicos que han generado cambios en el patrón alimentario que ha contribuido a registrar los mayores índices de obesidad, específicamente en el caso mexicano.
·     Para nuestro tema es importante considerar los diferentes trabajos tanto de Pino Moreno, Ramos-Elorduy y otros, ya que sus investigaciones se han centrado en el estudio complejo tanto de registro, histórico, cultural, nutricional y normativo sobre los insectos comestibles en México. Sin duda para nuestro trabajo son referentes sustanciales sus libros y artículos académicos a través del Instituto de Biología, Depto. de Zoología, Universidad Nacional Autónoma de México; entre los títulos tanto de libros como de artículos se encuentran Los insectos comestibles en el México antiguo; Acridofagia y otros insectos; Insectos comestibles del Estado de México y determinación de su valor nutritivo; Los insectos como alimento humano: Breve ensayo sobre la entomofagia; Análisis químico y nutricional de tres insectos comestibles de interés comercial en la zona arqueológica del municipio de San Juan Teotihuacán Yenotumba, en el Estado de México; Análisis químico proximal, vitaminas y nutrimentos inorgánicos de insectos consumidos en el estado de Hidalgo, México y como un texto medular para el tema que nos ocupa el Ausencia de una reglamentación y normalización de la explotación y comercialización de insectos comestibles en México.     
No obstante, esta primera lista no abarca todas las obras que resultan significativas, pero por ahora éste es un panorama que muestra el estado que guarda la investigación de nuestro tema.
Se tiene calculado para el desarrollo de la investigación seguir empleando diferentes técnicas, tales como: el análisis de contenido y toma de notas de documentos institucionales, reportes, estadísticas y el uso de referencias bibliográficas y hemerográficas.
El uso de entrevistas por cuestionario y entrevistas personales, como el empleo de escalas y estudios comparativos de casos y documentos que versan sobre el mismo tema. 

Actividad
Actividad predecesora
Duración
Acopio de fuentes de información:
·    Bibliográfica
·    Hemerográfica
·    Documentación
·    Sitios Web
Hacer la lisita a diferentes sitios físicos y web para visitar
Septiembre -
Diciembre
2018
Diseño de entrevista y de la muestra:
Levantamiento de entrevista y encuesta
Hacer preguntas de entrevistas y hacer citas con entrevistados
Hacer encuesta
Enero
2019
Lecturas básicas y preparación de fichas:
·    Ficha de información
·    Ficha de redacción
·    Ficha de resumen
Lectura y clasificación de la información obtenida en libros para hacer fichas.
Enero -
Junio
2019
Concentración de resultados de la entrevista y su análisis
Vaciar la información obtenida 
Junio -
Agosto 2019
Preparación del borrador de capítulos
Selección de personas e instituciones a visitar
Septiembre -
Noviembre
2019
Afinación de borrador por capítulos e incisos
Confirmar el puesto de la persona a la que le haré la entrevista
Noviembre -
Diciembre
2019
Ordenación del borrador por inicios y capítulos
Ordenar los resultados de las entrevistas
Enero -
Febrero
2020
Afinación de borradores por incisos y capítulos
Ordenar toda la información obtenida y seleccionar la que corresponde a este capítulo
Febrero -
Marzo
2020
Ilustraciones estadísticas del borrador de redacción
Selección de la información obtenida que corresponde a este capítulo 
Marzo
2020
Ordenación y sistematización de resultados
Selección de la información obtenida que corresponde a este capítulo
Marzo -
Abril
2020
Depuración del texto y la ilustración estadísticos
Lectura general de todo el texto y hacer primer bosquejo de los puntos a considerar en las conclusiones
Abril -
Mayo
2020

4.                RESULTADOS


Nuestros primeros resultados versan alrededor de haber identificado algunos de los elementos que conforman nuestra categoría de análisis a lo largo del desarrollo de la investigación. Algunos de estos descriptores son:

4.1. Aspectos generales a considerar en las definiciones de gastronomía, gastronomía mexicana, gastronomía nacional mexicana y patrimonio gastronómico.

4.2.    Políticas públicas alimentarias en México (2010-2017).

4.3.    Proceso de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente

4.4.    Los insectos comestibles tradicionales de México como recursos alimentarios de origen prehispánico sin un marco legislativo y normativo.



4.1.Aspectos generales a considerar en las definiciones de gastronomía, gastronomía mexicana, gastronomía nacional mexicana y patrimonio gastronómico


Se considera como parte de este primer reporte de nuestra investigación, señalar los elementos concernientes a especificar la concepción con la que se abordarán en el presente los conceptos tanto de gastronomía como de patrimonio gastronómico en el contexto mexicano en donde la muestra son los insectos comestibles seleccionados.    

Respecto a esclarecer el significado de la gastronomía se considera importante definir los elementos que la conforman, para ello, se integra el organizador gráfico 1.
Organizador gráfico: Elementos que conforman la gastronomía (Bayardo, 2006) 



                

El organizador 1, nos permitió subrayar que nuestra rama de conocimiento se centra en la alimentación humana como también hace posible observar la dinámica de relación entre cada uno de los elementos y su unidad para generar los recursos gastronómicos de los pueblos. Como recurso gastronómico se propone una clasificación que se refiere a sus características: palpable e impalpable.

El enfoque alimentario no debe perderse de vista al considerar la propuesta del concepto de recursos gastronómicos palpable e impalpable.
Cabe señalar que no se adoptaron los conceptos de material e inmaterial propuestos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dado que estos se vinculan directamente con cultura viva y no con materia alimentaria, y la situación de nuestro país es fundamental considerar los que se encuentran tanto en uso, desuso y estado silvestre. En términos generales estos recursos se agrupan en:    
·     Modelos o paradigmas alimentarios: Estos hacen referencia a los grandes sistemas agroalimentario y culturales que construyen formas de vida que se establecen como referentes funcionales, dado el bagaje de conocimientos heredados y que se va heredar a futuras generaciones en términos gastronómicos, sobre la dinámica de la relación entre los elementos propios de la gastronomía.
·     Usos y costumbres alimentarios: Se refiere al conocimiento teórico-práctico utilizado de forma tradicional para obtener alimentos y bebidas a partir de la relación del ser humano con la Naturaleza local desde un enfoque alimentario.
·     Sistemas alimentarios: Llámese cualquier tipo de organización social para obtener alimentos, como los diferentes modelos de distribución y consumo de alimentos y bebidas. 
·     Ámbitos de la gastronomía: El primer nivel de subclasificación de los sistemas alimentarios de los diferentes espacios en que se desarrolla la producción, distribución y consumos de alimentos y bebidas. Para México se considerarán como parte de éstos los tres sectores productivos del país como los espacios tanto íntimos como públicos de la sociedad para desarrollar la adquisición, producción, y consumo de alimentos y bebidas.  
·     Actividades gastronómicas: Este rubro es el segundo nivel de subclasificación derivada de los sistemas alimentarios, ya que se refiere al conjunto de actividades propias de cada ámbito organizado que permiten la producción, distribución y consumos de alimentos y bebidas.
·     Procesos o métodos gastronómicos: Es el tercer nivel de subclasificación derivada de los sistemas alimentarios y es específicamente el seguimiento de una serie de pasos en torno a diferentes actividades que tienen como objetivo la producción, distribución, adquisición y consumo de alimentos y bebidas. 
·     Técnicas gastronómicas: Este nivel se deriva como una subclasificación de los procesos o métodos gastronómicos de cómo se ejecuta cada uno de los pasos señalados en los métodos de manipulación propios para producir, distribuir, adquirir y consumir alimentos y bebidas a través el uso de tecnología y utensilios propios de los diferentes ámbitos de la gastronomía.
Evidentemente el tema de recursos gastronómicos no está agotado, pero para el desarrollo del presente, éste primer acercamiento nos permite contar con un referente para continuar con nuestro trabajo.
La gastronomía es verdaderamente un patrón de estructuras y procesos mutuamente interrelacionados entre sí y con otros ámbitos, de ahí que está sea una pieza clave para la organización social y su vínculo transversal con otras esferas de la vida de los países como en la relación entre naciones, es por ello que la gastronomía no sólo es una percepción sino también una interpretación en la que es necesario considerar de forma integral las múltiples perspectivas, pluralismo y multiculturalismo de la alimentación humana; pero a pesar de esto:

1.               No hay definiciones institucionales a nivel académico, ni gubernamentales en México en materia gastronómica.

2.              El principal referente de análisis de los conceptos entorno al patrimonio gastronómico son los que ofrece la UNESCO.

3.              Tampoco existen referentes contundentes para fundamentar la relación de dependencia de la gastronomía con la Secretaría de Turismo en México.

4.1.1. Se acuña el término gastronomía 

Algunos de los datos históricos del proceso de legitimación del término gastronomía inician, según el etimólogo Albert Duzat con la propuesta del término gastronomie, que surge en Francia en 1622 –aunque se encuentran referencias que consideran otro año- por Joseph Berchoux (Villegas, 2015). Este hecho inaugura la existencia del término en parámetros lingüísticos, aceptada por la Academia de la Lengua Francesa que reconoce que éste es un vocablo de origen griego, formado por “gaster” y por “gastrós” (vientre, estómago), más el elemento “nomos” (conjunto de reglas) (Richter, 2010); de ahí que al considerar su etimología su significado puede ser ley o norma del estómago.
Con respecto al uso del término gastronomía, se observa la evolución de su significado, dado la conformación de un contexto determinado para su empleo, como también el origen de nuevos conceptos que fueron acuñados a partir de éste. 
Charles Monselet definió [a la gastronomía] como “la joya de todas las situaciones y todas las edades”. La palabra se fue popularizando a partir de la gastronomie ou L’homme des chmps à table (1801), de Joseph Berchoux y de Le gastronome à Paris, de Croze Magnan. En 1835, la Academia francesa recogió la palabra “gastronomía” en su diccionario. Pero ya en el siglo XVI, Rabelais, en su obra Pantacruel, había puesto en escena a Gaster, honorado por los glotones. El mejor hallazgo verbal le corresponde a Curnosky “príncipe de los gastrónomos” y fundador de la Academia de gastrónomos, que creó el término gastrónomadas para designar a los viajeros amantes de las especialidades regionales. (Larousse Gastronomique en español, 2011).[1] 

Otros datos del proceso histórico que pueden sumarse a nuestras evidencias tanto del proceso de acuño del concepto como de su evolución son la publicación de diferentes obras en torno a la gastronomía, entre ellas la de Alexander Grimont de la Reinère que en 1803 edita el Manual de anfitriones y guía de golosos, bajo un carácter de crítica gastronómica o la obra de Jean Anthelme Brillat-Savarin que en el año 1825 presenta Fisiología del gusto o Meditaciones de gastronomía trascendente -texto en forma de ensayo que puede considerarse el primer tratado en la materia-, en el cual ofrece los cimientos teóricos de la gastronomía moderna dado que define algunas de sus distintivos contextuales, causales, concomitantes y funcionales.
A la lista de aportaciones francesas se suman otras obras escritas como es el caso de la producción hecha por M. de Courchamps quien divulgó en 1853 un texto que se presentó como un diccionario en forma de recetario de la cocina francesa; más adelante Alexander Dumas escribió en 1873 el primer diccionario gastronómico con una estructura más propia para este formato, que la de Courchamps, titulado Gran Dictionnaire, que fue el primer libro de la historia de la gastronomía, obra por la que le reconocemos como gastrónomo a Dumas (Villegas, 2015).
Este conjunto de hechos contribuyó tanto a la legitimación como el acuño de un significante que fue evolucionando hasta conformar un significado más allá de su origen etimológico, como también en el nacimiento de un modelo gastronómico gestado bajo los parámetros de la cultura francesa.
De esta manera es que se coronó a la gastronomía francesa como el prototipo gastronómico decimonónico por excelencia, de ahí que se considere en el presente la importancia de identificar la concepción general que se tenía sobre nuestro sujeto de estudio en dicho período.
Los hechos que resultaron importantes fueron que a finales de siglo que (1996) la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), ofrece su primer programa de estudios en gastronomía, éste ha evolucionado hasta llegar a considera temas vinculados al sector público.
A partir de estos y otros hechos tanto en Europa como en México el proceso de la evolución del concepto en cuestión se transforma hasta llegar a la visón actual sobre la gastronomía en el siglo XXI, partiendo del hecho UNESCO al considerar un enfoque antropológico y menos materialista del patrimonio cultural que le ha permitido ampliar su inventario intangible del patrimonio inmaterial, como es el caso de la culinaria michoacana, con respecto al patrimonio gastronómico de México –como también el patrimonio francés y mediterráneo en materia gastronómica-.
En término generales el enfoque de la UNESCO se centra en el valor cultural vivo del patrimonio, esto permitió generar nuevos conceptos como es el de patrimonio gastronómico, aunque éste inaugura en México una articulación más amplia que en los términos culturales, ya que en materia alimentaria no se pueden descartar el potencial que tienen los usos y costumbres que un día fueron funcionales y que cayeron en desuso para enfrentar problemáticas alimentarias de los pueblos; pero lo que resulta sustancial con respecto al valor del modelo señalado por la UNESCO –en relación de su visión de la culinaria michoacana- es que se concibió por primera vez a la gastronomía con un grado de complejidad a la que se le reconocía en el siglo XIX y XX, y esto abrió posibles campos de acción o de oportunidad para la nueva generación de gastrónomos mexicanos y quizá latinoamericanos, con respecto abordar un mayor compromiso social del que se ha practicado de forma generalizada.
Después de hacer un análisis comparativo de diferentes propuestas de definiciones no institucionales se logró obtener algunos puntos consensuales a los que posteriormente se les integraron los elementos localizados a partir de hechos históricos, dando como resultado las siguientes propuestas:
·       Gastronomía: Está integrada por diferentes estratos de conocimientos propios del ámbito y en su base se encuentra la conciencia del ser humano sobre la Naturaleza como principio de vida alimentaria, creencia que ha sido fundamental para el desarrollo de culturas y sistemas alimentarios.
·       Gastronomía mexicana: Hace referencia al concepto de país y a la evolución del intercambio cultural alimentario histórico y presente que es objeto de estudio, como a la transversalidad en que se desarrolla la gastronomía, ya que ésta atraviesa los tres sectores productivos y diferentes ámbitos.
·       Gastronomía nacional mexicana: Como imagen icónica a nivel internacional sobre algunos de los recursos del patrimonio gastronómico del país.
·       Patrimonio gastronómico: Es la herencia de recursos (palpables e impalpables) gastronómicos de un pueblo o Nación que se encuentran en uso, desuso y silvestre.
El patrimonio gastronómico es el bien de los pueblos sobre el que pueden ejercer dos derechos: el de soberanía alimentaria, y posteriormente el acceso de la población a una alimentación adecuada a su cultura gastronómica; culturalmente ofrecen cohesión social y sentimiento de identidad como también conforma sistemas productivos.
A partir de aseverar que la gastronomía es una rama del conocimiento como lo es la ciencia, la filosofía, el arte, entre otras; proponemos a manera de organizador gráfico (número 2) algunos de los niveles de conocimientos propios de la gastronomía.

Organizador gráfico 2: Niveles o estratos de conocimientos propios de la gastronomía




4.2.Políticas públicas alimentarias en México (2010-2017)

En este descriptor se pudo observar que en México se aborda el concepto de seguridad alimentaria asociado exclusivamente a la población que sufre diferentes de niveles de esta inseguridad, de hecho en las últimas décadas las políticas alimentarias se centran en este estándar considerando únicamente estrategias o planes para la población más necesitada y no como un plan de desarrollo alimentario que tenga objetivos de avance hacia otras perspectivas como por ejemplo llegar a dar garantía a toda la población respecto a su derecho a la alimentación referida en nuestra constitución; esto ha hecho que la seguridad alimentaria sea un modelo con falta de integralidad que tenga como objetivo garantizar el desarrollo alimentario en toda la población a nivel nacional.
Los estudiosos observan que a partir de la década de los ochenta, se inicia en México a nivel de Estado un proceso de diseños de políticas alimentarias que han ido agudizando diferentes problemas que dan como resultado el nivel actual de dependencia alimentaria de México, de hecho la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha llegado a plantear que “si México no modifica drásticamente su política alimentaria, para el año 2030 importará 80% de los alimentos que consume y se convertirá en el primer importador mundial de alimentos” (Sánchez, 2013); ya que los esfuerzos hechos con la lógica o visión de las políticas convencionales o sectoriales de desarrollo rural en México en las últimas décadas han estado enfocados en:
El fomento de agronegocios, la reconversión productiva de acuerdo al comportamiento del mercado y búsqueda pertinaz por la eficacia económica, lo que ha dejado de lado, o lo considera ámbito de actuación distinta, la aplicación de instrumentos sociales y ambientales, de la manera que la atención a la pobreza se mantiene bajo una estrategia de corte asistencial, mientras que la conversión de la biodiversidad y la protección al medio ambiente se atienden básicamente con instrumentos normativos, condiciones ambas que difícilmente se ligan con el fomento de una producción sustentable. (Obregón, 2014).

El resultado de diversas investigaciones muestra como parte de las evidencias del desmantelamiento del sistema productivo de alimentos el diseño de las políticas alimentarias en México basadas exclusivamente en la lógica un sistema económico de mercado abierto.
También es posible observar entre los documentos consultados que existen diferentes gobiernos en nuestro país que han hecho grandes esfuerzos en el sector primario de la producción de alimentos y bebidas,[1] pero en términos generales ha hecho falta crear dinámicas de correlación entre todas las instancias gubernamentales en favor de concretar la consciencia institucional alimentaria y social del valor que tiene nuestro patrimonio gastronómico como pieza básica para consumar un equilibrio alimentario funcional que finalmente genere las condiciones necesarias para que el gobierno garantice a la población su derecho de acceso a una alimentación adecuada –según su cultura gastronómica-.
Si bien es cierto que la seguridad alimentaria se refiere a que todos los seres humanos deben tener la certeza de contar con alimento suficiente cada día, este concepto no integra la visión del origen del alimento ni su forma de producción, esto significa que los países pueden contar con un aceptable nivel de satisfacción alimentaria, pero sin que ellos produzcan todos los alimentos y bebidas que consumen, como ocurre con algunas potencias económicas del mundo. (Rosset, 2004).
De ahí la importancia de que en nuestro país se valore el poder que existe a nivel social y económico en el patrimonio gastronómico de México en términos alimentario y no sólo cultural-. No obstante, la autosuficiencia alimentaria hace también referencia a la capacidad de los países para generar sus propios alimentos mediante la producción local, que generalmente suele ser un objetivo de las políticas nacionales en los países que cuentan con las condiciones para hacerlo, como debiera ser el caso de México; desafortunadamente:
Los primeros efectos de la pérdida de la suficiencia alimentaria[2] se registran a partir de 1970, por la contracción de la inversión privada, la desaceleración económica, crecientes niveles inflacionarios, devaluación y crisis económica.
Más adelante la pérdida de la autosuficiencia alimentaria se convirtió en la desaparición de la soberanía alimentaria, debido a las crisis económicas recurrentes (1976, 1982–1988 y 1994), que implicaron falta de recursos públicos para el campo, como producto de los programas de ajuste y estabilización recomendados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
La reproducción de este modelo trajo consigo la segmentación del campo mexicano en dos tipos de agricultura: la comercial de exportación con acceso al mercado, y la de subsistencia o de autoconsumo. Aunado a lo anterior, operó el desmantelamiento de la parte reguladora del Estado, al ser desincorporadas más de 200 entidades públicas que de alguna forma regulaban la actividad productiva, industrial y comercial agropecuaria. (Flores, 2012).

Se considera que se puede sumar a la larga lista de hechos la falta de una cultura de consciencia sobre la existencia y valoración de nuestro patrimonio gastronómico. Recordemos que ni siquiera se cuenta con una definición institucional del mismo, y dicha carencia no es una cosa menor en términos de materia alimentaria, ya que una definición institucional sobre patrimonio gastronómico es la base para el desarrollar de un proceso alimentario que permita garantizar el derecho a la alimentación de la población.
La adopción del estándar de seguridad alimentario en el caso de México no es ajena a un contexto del modelo económico según López Salazar y Gallardo García quienes afirman que “los intereses políticos del Estado se han separado cada vez más de la idea de conformar un modelo de desarrollo con una sociedad nacional integrada, autónoma y políticamente fortalecida […] la transnacionalización del mercado interno se ha convertido más en una política de Estado” (López y Gallardo, 2015) que sólo ha beneficiado a la minoría ya que ha desmantelado el sistema productivo de los pequeños productores que son la mayoría de ellos muestra de ello los niveles de pobreza alimentaria que sufre paradójicamente el 50% de las familias agricultoras y otros.

Las políticas alimentarias miden su nivel de éxito en términos económicos, dejando de lado el nivel de perdida de nuestro patrimonio gastronómico -tanto de naturaleza palpable como impalpable-, esto representa perdida de conocimientos ancestrales tanto de nuestra agrodiversidad, recursos naturales y fuga de la población -por emigración de las zonas rurales productivas de alimentos- que hasta hoy han sido fundamentales en la conservación de dicho bien tradicional. Este paradigma no sólo no ha permitido la conformación de un proceso de desarrollo alimentario endógeno en el país, sino es un obstáculo para consolidar políticas públicas alimentarias que faciliten la conformación del desarrollo alimentario con estructura autosuficiente en México.



4.3.  Proceso de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente

Resulta extraño que un país con la riqueza alimentaria que tiene México desde la perspectiva del patrimonio gastronómico no haya consolidado la garantía a la población para que ésta pueda ejercer su derecho a la alimentación mandatado por la Constitución Política de Estados Unidos Mexicanos; pero al parecer todo apunto que se ha privilegiado la visión de desarrollo en términos económicos y no alimentarios.   

A lo largo de la historia gastronómica de México en términos empíricos se observa que de una u otra forma se han experimentado ciertos grados de diferentes niveles de salvaguarda del patrimonio gastronómico, de soberanía, autosuficiencia y seguridad alimentaria -quizá antes de que fueran siquiera definidas teóricamente-, como también que se ha teorizado sobre diferentes tipos y niveles de desarrollo en el ámbito público -humano, ecológico, económico, social, sostenible-, pero no así se plantea un desarrollo alimentario a nivel social como una evidencia del nivel de éxito de un pueblo o Nación.

   Surgen diferentes hipótesis al respecto de la falta de consideración de buscar un desarrollo alimentario a nivel mundial, cuando según la FAO (2018) estima que hasta año 2017 se tuvieron 815 millones de personas que padecen hambre y esto no necesariamente es por falta de producción alimentaria, sino por la forma en cómo se distribuyen dichos alimentos, por su cuenta el Banco Mundial (2016) apunta que la tierra, la biodiversidad, los océanos, los bosques y otras formas de capital natural se están agotando a un ritmo sin precedentes. A menos que cambiemos la manera en la que cultivamos los alimentos y gestionamos nuestro capital natural, la seguridad alimentaria seguirá en peligro, especialmente para los más pobres.

Al respecto de los planteamientos hechos tanto por la ONU (s.f.) como por el Banco Mundial (2016) se observa que se mide el nivel de hambre tanto local como mundial, pero éste no se contrasta con el nivel de desarrollo alimentario autosuficiente de los pueblos como una medida referencial y por otro lado que el modelo económico da muestras claras que ha sido un fracaso en términos de ser uno de los medios para garantizar el bienestar humano.

A lo largo de nuestra investigación se observan faltas de propuestas por parte de las instituciones de gobierno en México que apunten hacia estrategias planeadas bajo una perspectiva de desarrollo en materia alimentaria considerando todo lo que conlleva desde la perspectiva de nuestro patrimonio gastronómico, por tal nos permitimos estudiar los diferentes conceptos en torno a la alimentación y propusimos en forma de organizador gráfico un posible referente basado en la condición del país mexicano que cuenta con una riqueza incalculable a nivel social, cultural, económico -por mencionar algunos- de nuestra diversidad gastronómica.



3.     Organizador gráfico del proceso de desarrollo alimentario autosuficiente





La forma del diagrama de relación se eligió deliberadamente para representar codependencia, ya que un nivel exterior en la estructura no tiene el alcance de los estratos más internos, aunque sin las condiciones de las capas exteriores no es posible construir las condiciones para garantizar el derecho a la alimentación de la población, a pesar de que los estratos internos siempre incluyen de manera directa o indirecta a los estratos de los procesos externos; por tal, bajo esta lógica la falta de definición del patrimonio gastronómico no es una cosa menor para nuestro país.
Cabe señalar que no se considero el concepto de seguridad alimentaria, dado que éste no hace referencia a la producción local que se basa fundamentalmente en nuestro patrimonio; pero esta falta se asume como un pendiente para el desarrollo de la investigación.
A manera de evidencia sobre el nivel de importancia que tiene nuestro bien alimentario para la población mexicana, hacemos referencia al día viernes 25 de mayo de 2018 en la biblioteca Vasconcelos de la Ciudad de México como parte de la Octava semana de biodiversidad de Conabio, se expuso en el respectivo foro el tema “agrobiodiversidad” en donde se expuso la proyección del video Guardianes de las Semillas -quienes son una coordinación de organizaciones e individuos que guardan las semillas nativas de maíz, a través ferias de intercambio que se llevan a cabo al sur y oriente de Yucatán, en los Chenes Campeche y en el Poniente de Bacalar, en el que cada año participan comunidades mayas de municipios del sur del estado, en donde se ofrece la diversidad de la milpa a otros campesinos mayas- como caso de éxito.
Es posible observar que estás comunidades basa específicamente su ejercicio en el rescate y salvaguarda de su patrimonio gastronómico considerando cada uno de los elementos que la conforman (ser humano-cultura y tradición-Naturaleza) como evidencia de su éxito puede llegar a estimarse no sólo el nivel de desarrollo económico, sino su nivel de autosuficiencia alimentaria, el interés e integración de las nuevas generaciones tanto en las prácticas y actividades propias de la forma de vida que guardan.

4.4. Los insectos comestibles tradicionales de México como recursos alimentarios de origen prehispánico sin un marco legislativo y normativo
Para el desarrollo de este apartado de nuestro reporte, se consideraron tanto recursos de campo como fuentes bibliográficas, éstos resultaron ser valiosos para el desarrollo de los primeros hallazgos en términos de considerar los insectos comestibles como una muestra del estado que guarda nuestro patrimonio gastronómico.
Mientras la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace la pregunta de si los insectos podrían contribuir a la seguridad alimentaria del mundo, México se aproxima a la celebración de los 500 años de la Historia general de las cosas de la Nueva España (Álvarez, 2015) en donde se registra el consumo de diferentes insectos como los gusanos de maguey, de maíz y algunos acuáticos.
Según la entrevista hecha el día 06 de junio de 2018 al especialista Dr. José Manuel Pino Moreno en las instalaciones del Instituto de Biología de la UNAM, México tiene en la actualidad -como cultura viva- un total de 560 insectos comestibles, esto con base a los registros del especialista que se fundamentan en los resultados de su ardua y valiosa labor de campo. Esto es que el número de los insectos comestibles es el que ha resultado sobre evidencias prácticas de los usos y costumbres en distintos lugares de la República Mexicana.
Por su cuenta la Dra. Julieta Ramos-Eloduy del Instituto de Biología de la UNAM, en una entrevista hecha y publicada por Conabio, ella ha contabilizado según los referentes bibliográficos un total de 398 de estos insectos, aunque estima que la biodiversidad de éstos es mucho mayor y los estados de México que registran mayor número de aprovechamiento de los insectos como alimentos son Oaxaca, Guerrero, Morelia, Hidalgo, Chiapas, Veracruz, el Estado de México, principalmente; pero en Campeche, Tabasco, Puebla, Querétaro, Guanajuato, Jalisco y Michoacán se tiene registro de la practica de consumo de insectos o de su productos (hueva y miel).
Ambos especialistas coinciden en que falta por registrar un mayor número de insectos comestibles, pero los registros hechos hasta ahora están ampliamente estudiados por los especialistas, sin que esto signifique que el tema este agotado, por el contrario, la aportación hecha por estos especialistas y otros, son un referente valioso para el desarrollo del tema desde diferentes perspectivas.
Tanto el Dr. Pino, la Dra. Ramos-Elorduy y la Dra. Conconi en su artículo “Ausencia de una reglamentación y normalización de la explotación y comercialización de insectos comestibles en México” (2006) plantean que a éstos a pesar de su valor alimentario, hasta el momento a nivel institucional en el país no han sido reconocidos como un alimento dotándolo de normatividad para su producción y comercialización, teniendo como resultado un mercado y explotación inmoderada de algunos de éstos, los especialistas abundan al respecto al señalar que “en algunos casos existe un manejo tradicional para su explotación, pero en la actualidad dada la crítica situación económica del país sobre todo en las zonas rurales, este manejo no respeta aspectos como el adecuado mantenimiento, manejo y conservación de las especies, poniendo en riesgo de extinción algunas especies” (Ramos-Elorduy, 2006).
Se estima que en México se comercializa un total de 95 especies de insectos lo que corresponde aproximadamente al 18.84% de éstos (Ramos-Elorduy, 2006) y se ofrecen por lo general después de haber sufrido algún tipo de tratamiento culinario o en su defecto vivos, pero sin que haya un control al respecto; esto puede ser de 9 formas -según nuestra referencia-, pero en ninguna de ellas se aborda el tema; de hecho en la norma voluntaria NMX–F–605–NORMEX, que tiene el objetivo de garantizar la inocuidad en los alimentos que se ofrecen al turismo, tanto nacional como extranjero, mediante la expedición a establecimientos de alimentos y bebidas de un certificado conocido como “Distintivo H” no hay ningún señalamiento sanitario sobre los insectos comestibles.  
La falta de señalamiento sobre los cuidados que deberían practicarse en los establecimientos de alimentos y bebidas para garantizar la inocuidad en el Distinto H, no es un hecho aislado, ya que este es una consecuencia sobre la falta de referentes al respecto en todas las normas obligatorias en las que se aborda el tema de los insectos pero desde la perspectiva de ser fauna nociva que pone en riesgo la salud de los comensales, pero considerando un porcentaje permitido de su presencia en los alimentos que se ofrecen al público.
Otro asunto que señalan los especialistas que se genera quizás por una falta de normatividad por parte del gobierno mexicano respecto a nuestro recurso gastronómico es el relacionado con los precios para su comercialización –en algunos casos, éstos llegan a ser más caros que la carne de res- tema que puede estar vinculado con los efectos del nivel de sobrexplotación.
·                 En el caso de la hormiga chicatana, (Atta mexicana Smith, Atta cephalotes Linneo, Atta texana Buckley). Las hormigas conocidas con el nombre común de "chicatanas", "sontetas", "cuatalatas", "tzim", "noku" corresponden a los adultos de la casta reproductora de hormigas del género Atta; sus obreras se conocen como "arrieras". Éstas se distribuyen ampliamente, por ejemplo, en los Estados de Campeche, Chiapas, Chihuahua, D.F., Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, y Yucatán.
También señalan los especialistas que los problemas que se generan a partir de la falta de normatividad para este recurso es una vez más el desconocimiento específico sobre estos insectos en temas tales como lo que respecta a sus hábitos alimenticios, así como la estructura y composición de los nidos (Landero,1985); también señalan como parte de los problemas:
La además en muchos lugares se considera una plaga por ser sus obreras cortadoras de hojas y se promueve su combate y control [que no necesariamente resulta tan controlado en términos alimentarios]; la alteración significativa de la vegetación original, sea natural (incendios) o por la acción del hombre; por las razones antes expuestas es necesario efectuar un conjunto de estudios que nos permitan implementar su manejo y su cultivo potencial, sobre bases científicas, así como diversas investigaciones relativas a la tecnología de alimentos (preservación, enlatado, empacado en cajitas de cartón, en botellas de vidrio, etc.). Estos procedimientos permitirán hacerlos accesibles a las comunidades rurales y al público nacional e internacional, ya que por ejemplo varios empresarios del Estado de Veracruz (Chocamán, Huatusco, Tlaltenango, Córdoba) desean exportarlas, pero desconocen la tecnología para ello. (Ramos-Elorduy, 2006).

·                 Escamol Liometopum apiculatum Mayr y L. occidentale var. luctuosum Wheeler). Los escamoles dicen nuestras fuentes que son una de las especies de insectos comestibles más apreciadas, buscadas y explotadas. Existe un conjunto de problemas ya que tampoco se realiza un cultivo formal, solo un protocultivo (Florac y Ramos-Elorduy, 1992) descuidados por la falta de la práctica tradicional de su método, dado el grado de desconocimiento que cada vez es más común. Los especialistas también apuntan que:
En la actualidad se efectúa también la explotación de los estados inmaduros de la casta obrera, conocidos como "escamol de obrera", debido a la elevada demanda que estos insectos tienen en diferentes partes, pero sobre todo en restaurantes de cinco tenedores de la capital del país, en donde la demanda es tal, que hay una falta de abasto, con lo que se abaten las poblaciones no solo de los reproductores sino también de los trabajadores y a la larga se puede provocar la muerte de la reina y/o la no producción de escamoles, ya que sino hay una biomasa poblacional crítica de reproductores, éstos insectos no se producen; [y por último] el crecimiento de los asentamientos humanos en éstas localidades, afecta las fuentes de alimentación de éstas especies y su dispersión. (Ramos-Elorduy, 2006). 

·                 Jumiles sagrado (Edessa cordifera Walker), "Xomitl". Entre los llamados "jumiles", en México tenemos catalogadas hasta la fecha 51 especies (Ramos-Elorduy, 2003). Algunas son de mayor consumo y demanda como la chinche Edessa cordifera Walker, que clásicamente se recolectaba en el cerro del Huizteco y sus alrededores, cerca de Taxco, Guerrero, desde tiempos prehispánicos.
Cabe señalar que los especialistas señalan que uno de los mayores problemas es la falta de conocimiento de su ciclo de vida, ecología y etología, así como la forma preservar a la especie, tema que se relaciona directamente con las formas de extracción, falta de un buen conocimiento y de la cantidad que debe manejarse, para mantener la preservación de la especie como la falta de un cuidado para no alterar su nicho ecológico y su conservación in situ y en algunos casos ex situ; la existencia de recolectores neófitos que destruyen su hábitat; el uso indiscriminado por vía aérea de insecticidas que afectan sus sitios de refugio; el narcotráfico que se adueña de algunos cerros donde se distribuye la especie y que amenaza a los recolectores; la falta de leyes mundiales de conservación lo que provoca la alteración de la biodiversidad; aunados a los puntos mencionados para la especie anterior.
·                 Chapulines (Sphenarium histrio Gerstaecker, Sphenarium purpurascens Charpentier, Sphenarium magnum Márquez, Sphenarium sp., Melanoplus femurrubrum DeGeer, Melanoplus mexicanus Sauss, etc.), "Chapoli". Si bien hasta la fecha existen 54 especies registradas de chapulines comestibles en México, son las pertenecientes al género Sphenarium las más buscadas y comercializadas y dentro de éstas S. purpurascens y S. histrio son las más consumidas. Su presencia comienza en la época de lluvias.
Entre los problemas que se generan por falta de normatividad alrededor de este recurso alimentario, los especialistas señalan que:
[La] captura [es] indiscriminada de estos insectos en diversas partes de la República Mexicana por personas que desconocen si el lugar donde los recolectan fue o no asperjado con insecticidas, lo que lleva implícito un riesgo para la salud; en muchas ocasiones los predios donde estos insectos se recolectan, no pertenecen a las personas que los capturan y éstas lo efectúan en lugares cercanos o lejanos a su lugar de origen, llegando de madrugada, para evitar ser vistos y con ello desconociendo la forma en que ese predio ha sido tratado agronómicamente y/o la biodiversidad vegetal existente; su transporte a la ciudad de Oaxaca por los recolectores en los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala, debido a su elevada demanda y comercialización implica un  gasto extra, ya que de ahí se redistribuyen a la capital y a otros lugares, por lo mencionado del prestigio de la especie; falta de una norma de calidad del producto ante las circunstancias antes mencionadas; demanda alta, que hace que el producto sea comprado a cualquiera que se los ofrezca por ser de los insectos comestibles comercializados los de más bajo precio, vendiéndose en diversos mercados o los venden particularmente por la calle o bien los entregan en casas y/o los venden a mayoristas; falta de conocimiento de las preferencias alimentarias de estas especies ya determinadas por nosotros (Serrano y Ramos-Elorduy, 1989; Ramos-Elorduy, 1998); falta de conocimiento de las diversas formas de su preparación y preservación correcta (Vázquez, 2005); falta de un procedimiento de conservación y preservación adecuadas una vez que han sido preparados (Figueroa, 2001; Serrano y Ramos-Elorduy, 1989; Ramos-Elorduy, 1998; Vázquez, 2005); falta del conocimiento de la tecnología adecuada para su cultivo y explotación tomando en cuenta aspectos de sus hábitos y ciclo de vida, aspectos ya estudiados por nosotros (Martínez et al., 1986). (Ramos-Elorduy, 2006). 

·                 Gusano rojo de maguey (Comadia redtembacheri Hammerschmidt), "Chinicuiles". La larva de este insecto comestible se localiza en los meses de julio a septiembre, se desarrolla en la piña o tallo de los magueyes pulqueros denominado mezontete, justo en el sitio de unión con las pencas.
Algunas de las problemáticas que sufre este recurso y la población que los consume respecto a la falta de normas los especialistas señalan:
Al robo de esta especie para su autoconsumo en el campo o para su venta antes de su temporada está muy generalizado, en este caso incluso se apoya a los que lo efectúan y se propicia su venta en los mercados; [como consecuencia de lo anterior] la falta de legislación referente al ilícito anterior; la introducción y uso cada vez más común y exagerado de los herbicidas y fertilizantes [asignatura pendiente en todos los casos de este tipo de alimentos]; el parasitismo de estas larvas por otros insectos, lo que no ha sido debidamente estudiado; la alta demanda que esta especie tiene, la cual se incrementa cada día más, tanto por el aumento demográfico como por la demanda del mezcal; el acaparamiento del producto (larvas), por las compañías mezcaleras; la falta de una tecnología que permita su cultivo, aún más importante ya que tiene hospederos alternativos (Ramos-Elorduy, 2006). 

En la entrevista hecha a la Sra. Ana María Mejía Cruz, localidad Colonia Cuauhtémoc, municipio de Actopan Hidalgo; ella comenta como en temporadas de lluvias en un campo lleno de agaves había muchos chinicuiles y la dificultad que tiene ahora para encontrarlos aún en temporada, como consecuencia de los múltiples factores señalados por los especialistas como la modificaciones que ha hecho el hombre sobre la geografía del lugar.
Respecto a nuestro primer acercamiento al tema en el ámbito educativo a través de nuestra primera encuesta, llama la atención que las nuevas generaciones de gastrónomos mexicanos citadinos de alguna manera nos hemos desvinculado de nuestra riqueza alimentaria a pesar de que la formación puede alcanzar un cierto grado de integralidad de la asignatura a pasar de que se tenga la fortuna de contar integrantes en la familia que tengan un cierto nivel de salvaguarda. Esto coincide con la percepción manifestada en nuestro encuentro con el Dr. Pino respecto a nuestro planteamiento sobre la cuestión, dado que el observa que de cierta manera en provincia hay mayor nivel de interés de los jóvenes por los menesteres que implican la práctica de la recolección y del consumo de insectos; tema que queda pendiente por explorar dado que puede ser el desinterés de la población abra la puerta a la industria de alimentos para que se siga beneficiando económicamente de nuestra riqueza alimentaria, según la evidencia que deja la experiencia con otros recursos.
También apunta el Dr. Pino la importancia que tiene la labor del Instituto de Biología de la UNAM respecto a su labor por décadas respecto a los temas concernientes a los insectos comestibles, sobre todo en términos del trabajo conjunto de varios especialistas, que sin duda creemos valioso para el diseño de normas considerando algunos de los temas necesarios para emitir cualquier norma en el ámbito de la producción sustentable e inocua de insectos comestibles.  

En México hacen falta estudios articulados, multidisciplinarios aplicados a los referentes a considerar en el diseño de políticas alimentarias, esto es identificar de manera precisa lo que tenemos y el estado en que se encuentran nuestros recursos alimentarios para enfrentar los requerimientos de la población para lograr construir las condiciones necesarias para dar garantía a lo señalado en nuestra Constitución en materia alimentaria; para ello también se requiere la decisión de orquestar estrategias que no sólo beneficien a las grandes industrias que si bien juegan un papel sustancial en la distribución de alimentos ésta no necesariamente es funcional para el medio ambiente y para la salud de los mexicanos.    
Una de las dificultades durante el proceso de investigación fue la falta de fuentes bibliográficas para el desarrollo de asuntos relacionados con nuestros indicadores.
Evidentemente el desarrollo de la investigación alcanza el nivel de un primer planteamiento del tema en donde queda mucho por hacer, ya que hay tareas como la revisión de documentos sustanciales como el Codex Alimentarius y su relación con la normatividad en términos de la inocuidad de los alimentos e indagar a mayor profundidad en la búsqueda de documentos institucionales que contemplen a los insectos comestibles como alimentos, dado que no localizamos ninguno de éstos; asunto que coincide en términos de su legitimación de todo el patrimonio gastronómico de México.  
 Respecto a los objetivos planteados para el desarrollo de la investigación, se puede afirmar que se lograron todos en términos generales, pero que falta calidad de factura en el sentido de que la investigación en el estado que se encuentra sea una aportación acabada, pero se logra explicar como un primer planteamiento los elementos que componen el patrimonio gastronómico de México y su papel en materia alimentaria.
Respecto a examinar la estructura agropecuaria de México para evaluar su aportación al proceso de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente del país, considerando el caso de los insectos comestibles:  hormiga chicatana, escamoles, jumiles, chapulines y gusano rojo de maguey, se logró tan sólo reunir algunos datos que no permiten hacer conclusiones al respecto, dado que las practicas de campo se hicieron a una muestra poco significativa como también contar con el tiempo necesario para hacer tareas de indagación en documentos de diferentes instancias de gobierno respecto al objetivo señalado. 
Tampoco se puede dar por concluido el tema análisis necesario calificar la orientación y contenido de las políticas públicas en materia alimentaria de México para confrontar su aportación al proceso de desarrollo alimentario del país, aunque si es posible vislumbrar por sus resultados en la vida del país que los esfuerzos por los gobiernos no son suficientes para enfrentar los retos en la materia y que se requiere integrar a las tareas a la sociedad en su conjunto bajo normas que guíen la conducta.   
Respecto a proponer un modelo de desarrollo alimentario con estructura autosuficiente que guíe la orientación y contenido de las políticas públicas alimentarias en México, lo que se hizo fue retomar un planteamiento hecho con anterioridad en la tesis en la que se propuso a éste sólo con el objetivo de integrar la función del patrimonio gastronómico en el tema alimentario.
La diferencia en esta ocasión fue observar dicho planteamiento desde una perspectiva que explique la importancia y los alcances que tiene la consideración de nuestro bien alimentario como también éste nos permitió en este trabajo señalar la falta de una dirección clara y pasos específicos en la tarea de lograr dar garantía a la población a su derecho a la alimentación señalada en la Constitución Mexicana.   
Al respecto del objetivo de identificar el uso del patrimonio gastronómico de México dentro de la posible propuesta de desarrollo alimentario autosuficiente para el país, se puede asumir que es el punto en que más carencias existen en el estado en que se encuentra la actual investigación, ya que para lograr el objetivo es fundamental encarnar en forma de un inventario nuestro sujeto de estudio para poder estimar diferentes aspectos que permitan verdaderamente hacer planteamientos claros y posibles en la construcción de equilibrios funcionales en materia alimentaria. 
La construcción de argumentos se hizo en la mayoría de los casos separando elementos del tema para su observación y estudio para finalmente integrarlos y hacer un nuevo planteamiento sobre los asuntos propuestos como parte de la investigación.
Respecto a las implicaciones que se derivan de las conclusiones es que el tema tiene todavía una categoría de insipiente con muchas tareas y temas por desarrollar al respecto de lo indagado, pero se logra obtener un estado del tema suficiente para plantear un trabajo de investigación en el que se requieren mayor número de recursos académicos en el que bien vale la pena comprometerse dado su posible alcance en términos de lograr hacer aportaciones significativas en el tema de seguridad alimentaria.
Por último, a manera de integración se puede afirmar que el tema se planteó no para una investigación de unas semanas, sino para ser el motor que guíe la formación académica de quien desarrollo está primer etapa; esto genera tanto aciertos para el futuro como limitaciones en el presente dado algunos de los motivos ya expuestos en el presente reporte.  
   
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Incluye toda la información que sirvió de apoyo a la investigación: instrumentos para la recolección e interpretación de datos, guion para la entrevista, gráficas, encuestas, entre otros.

7.1.  Guion de entrevista a comerciantes del mercado de San Juan en la Ciudad de México

Tipo de entrevista: Abierta.
Lugar: Mercado San Juan, Local 31, Col. Centro. Ciudad de México. 
Número de entrevista a comerciante de insectos comestibles: 1.
1.                ¿Qué insectos comestibles son los que se comercializados en los mercados de San Juan?
2.               ¿Los insectos se colectan o tienen algún tipo de sistema para su reproducción?
3.                ¿La producción de los insectos que se ofrecen en los puestos ya para su venta en el mercado de San Juan se hace localmente?
4.               ¿La venta de insectos es durante todo el año o estacional?
5.               ¿Cuál es la percepción general de los vendedores respecto a su consumo?

7.2. Cuestionario a estudiantes de gastronomía sobre insectos comestibles

El presente cuestionario es para conocer tu nivel de conocimiento y consumo de insectos comestibles antes y después de haber cursado la asignatura de Introducción a la cocina mexicana.
*Obligatorio
1. ¿Entre los miembros de tu familia hay quien conozca métodos de recolección o reproducción de insectos para su consumo? *
Marca solo un óvalo.
    • No
    • Tal vez
2. De haber sido afirmativa tu respuesta anterior, menciona el parentesco que tiene contigo dicho miembro de tu familia. *
3. ¿Su consumo de insectos tiene que ver con alguna tradición, etnia o festividad en especial?
4. Si tu respuesta a la pregunta uno fue negativa, selecciona una posible causa: *
Marca solo un óvalo.
    • Los insectos no se consideran como un alimento sano y nutritivo.
    • Es un alimento sólo para pobres.
    • Su sabor es desagradable.
    • Su aspecto no es agradable.
    • Por desconocimiento de su uso.
    • Otra causa.
5. ¿Tú antes de haber cursado la asignatura de Introducción a la cocina mexicana habías consumido insectos comestibles?
Marca solo un óvalo.
    • No
6. Si tu respuesta a la pregunta 5 fue afirmativa, tu consumo de insectos es dentro de alguno de los siguientes contextos: *
Marca solo un óvalo.
    • Como botana o aperitivo.
    • Festividades o en ocasiones espaciales.
    • Es parte de tu dieta cotidiana.
    • Sólo dentro del contexto académico.
7. Si tu respuesta a la pregunta 5 fue negativa, selecciona posibles causas: *
Marca solo un óvalo.
    • Siento rechazo por su aspecto.
    • No es parte de mi cultura familiar.
    • Es un alimento para pobres.
    • Prefiero el consumo de carne.
    • Otras causas.
8. La FAO afirma que, si no existe una cultura de la entomofagia, debe crearse, como gastrónomo cuál crees que la principal ventaja de esta posible cultura: *
Marca solo un óvalo.
    • Como un recurso para combatir la pobreza alimentaria.
    • Para diversificar el consumo humano de proteína de origen animal.
    • Mejoraría el medio ambiente ya que se tendría que regular con mayor rigor el uso de plaguicidas para evitar la acumulación biológica de contaminantes en la cadena alimentaria.
    • La conformación de nuevos mercados.
    • Ninguna de estas ventajas.
9. ¿Consideras que la cría como miniganadería de insectos para consumo humano sería un negocio rentable para aumentar la oferta sin poner en peligro las poblaciones de insectos silvestres? *
Marca solo un óvalo.
    • No
    • Tal vez
10. Tú estarías dispuesto ampliar tu consumo de insectos y ser promotor cultural en tus círculos sociales de su consumo
Marca solo un óvalo.
    • No
    • Tal vez

7.3. Guion de la entrevista a la población que salvaguarda algún tipo de práctica de la tradición gastronómica alrededor de los insectos comestibles  

1. ¿Quién le enseñó a recolectar insectos?
2. ¿Quién la acompaña hacer la recolección?
3. ¿Sus nietos saben recolectar insectos?
4. ¿Qué insectos comestibles recolecta?
5. ¿En qué temporada lo hace?
6. ¿En qué lugar hace la recolección de insectos?
7. ¿A qué hora del día hace la recolección?
8. ¿Cómo hace la recolección?
9. ¿Utiliza algún tipo de herramienta o utensilio?
10. ¿Cómo los transporta del punto de recolección a su casa? ¿En frasco o bolsas?
11. Ya que regreso a su casa de la recolección ¿qué hace con los insectos, hay alguna preparación que tenga que hacerse antes de guisarlos?
12. ¿Cómo lo prepara los insectos: asados, salsa, guisos, tacos u otras opciones?
13. ¿Cómo logra que se conserven los insectos ya que los preparó?   
14. ¿Por cuánto tiempo se pueden conservar?
15. ¿Quién los consume en su familia?
16. ¿En su familia hay personas que no les gusten los insectos?

7.4. Guion de la entrevista al Dr. José Manuel Pino Moreno

1.                ¿Cómo se llegó a la conclusión sobre la lista de los insectos comestibles en México?
2.               ¿Cuál es su percepción personal respecto a la actitud de los jóvenes respecto a las actividades concernientes a la recolección y consumo de los insectos?
3.               ¿Qué hace falta por hacer en México para llegar al diseño de la construcción de una norma que garantice la inocuidad y el desarrollo sustentable de los insectos comestibles?






 









[1] Ejemplo de esto son los diferentes programas de apoyo e inversión al campo, que se ofrecieron tanto en el gobierno del sexenio 2006-2012 como en el actual gobierno 2012-2018.
[2] “La autosuficiencia alimentaria se refiere a la capacidad que se tiene para satisfacer las necesidades alimenticias mediante la producción local. Generalmente suele ser un objetivo de las políticas nacionales”. (Flores, 2012) por ello, la autosuficiencia alimentaria es “la capacidad que cada país tiene para lograr la disponibilidad de alimentos requerida para cubrir la demanda de su población. El objetivo de lograr la autosuficiencia de alimentos está relacionado con la idea de que los países generen un sistema alimentario propio, que considere no sólo la producción de alimentos, sino también las actividades inherentes a ella, como la transformación industrial, la actividad comercial, los servicios financieros, los servicios tecnológicos y el cuidado del medio ambiente” (Flores, 2012).
 


[1] Específicamente el término gastrónomadas hace referencia al turismo gastronómico.



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